Llega un momento en cada boda en el que la ceremonia queda atrás, las fotos ya están hechas, y lo único que importa es la pista de baile. Ese momento puede durar horas. Y si tus zapatos no están a la altura, es el primer motivo por el que una novia acaba descalza antes de medianoche.
No tiene por qué ser así.
La comodidad no está reñida con el diseño
Existe la idea de que un zapato cómodo tiene que ser sencillo, bajo, sin personalidad. No es cierto. La comodidad no depende de renunciar al diseño: depende de tres cosas muy concretas — la horma, el forro y el equilibrio del tacón.
Un zapato bien construido, con una horma que respeta la forma natural del pie y un forro en piel que se adapta con el uso, puede tener un tacón de ocho centímetros y seguir siendo cómodo a las once de la noche. Lo que hace daño no es la altura: es una mala construcción.
Qué mirar antes de decidir
El forro. La piel se adapta al pie con el calor y el movimiento; el plástico o el sintético, no. Un zapato forrado en piel se comporta de forma distinta desde la primera hora hasta la última.
El tipo de horma. Una horma demasiado estrecha para tu pie te va a doler, por muy bonito que sea el zapato. Prueba siempre pensando en tu pie real, no en el que te gustaría tener.
La plataforma delantera. Un pequeño desnivel en la parte delantera reduce muchísimo la presión que soporta la puntera durante horas de baile. No siempre se nota a simple vista, pero se nota en el cuerpo.
El peso del zapato. Un zapato más ligero cansa menos, sobre todo pasadas las primeras horas.
Bailar no es la excepción, es la norma
En Flor de Asoka pensamos los zapatos para que resistan lo que de verdad va a pasar en una boda: horas de pie, movimiento constante, y esa última hora de pista que ninguna novia se quiere perder. Por eso cada modelo lleva forro en piel y una construcción pensada para acompañar todo el día, no solo la ceremonia.